jueves, 16 de febrero de 2012

1º Capítulo: ARIES

CAPÍTULO 1º: ARIES, EL CARNEROLos Principios, para Comenzar
(Los principios herméticos y filosóficos de la Astrología)

Por dónde empezar sino por el Principio: ARIES, el primer signo. Su energía primordial nos abre paso al Ciclo de la Vida, simbolizado en la Rueda del Zodiaco.

Auspiciados por su impulso daremos entrada a los siete Principios de Hermes Trimegisto, el tres veces grande, mensajero de los dioses y legendario padre de la Astrología.

LOS SIETE PRINCIPIOS HERMÉTICOS:

Como continuadores de la Tradición iniciaremos con ella el acercamiento a las verdades básicas del CONOCIMIENTO, por medio de las palabras del gran maestro Hermes Trimegistro, recogidas del Kibalion, apoyadas y corroboradas por las del otro gran maestro oriental Lao Tse, recogidas del Tao Te King, y que nos atreveremos a ir comentando brevemente:

"Los principios de la verdad son siete; aquel que conoce éstos, con comprensión, posee la llave mágica ante cuyo toque todas las puerta del templo se abren de repente". El Kybalion.

Los siete principios, sobre los que se basa la filosofía hermética, son los siguientes:        

I.                    PRINCIPIO  MENTAL.
II.                  PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA.
III.                PRINCIPIO DE VIBRACIÓN.
IV.               PRINCIPIO DE POLARIDAD.
V.                 PRINCIPIO DE RITMO.
VI.               PRINCIPIO DE CAUSA-EFECTO.
VII.             PRINCIPIO DE GÉNERO.

I. Principio Mental (De la Esencia): "El Todo es Mente; el Universo es Mental". El Kybalion.

Según este principio el TODO-UNO es la verdadera realidad que subyace a todo manifestación aparente (universo, vida, materia, energía, etc.). Es la realidad primera y última de todo lo existente, en si misma incognoscible e indefinible pues es anterior a toda cosa. Sin embargo puede ser vivenciada y concebida como LA MENTE UNIVERSAL, como una ENERGÍA MENTAL VIVA origen y fin de toda creación, de donde todo mana y a donde todo retorna, como el ESPÍRITU PRIMIGENIO, como el TAO de la cultura china o el GRAN ESPÍRITU de las culturas indígenas americanas.

  Es TODO y UNO porque todo lo abarca y contiene en su unicidad. Es MENTE porque esa es su NATURALEZA; la única naturaleza real. No puede ser conocido ni definido porque el TODO es en sí, por sí y para sí mismo y por ello no puede ser relativizado ni aprehendido, solo puede ser aludido de forma indirecta o experimentado vivencialmente de modo directo en estados trascendentes y contemplativos de la mente. A este respecto las primeras palabras del Tao Te King son suficientemente ilustrativas:

"El TAO que puede ser expresado, no es el verdadero TAO.
El nombre que se le puede dar, no es su verdadero nombre.
Sin nombre es el Principio del Universo;
y con nombre es la Madre de todas las cosas.
Desde el no-ser comprendemos su esencia;
y desde el ser, solo vemos su apariencia.
Ambas cosas, ser y no-ser, tienen el mismo origen,
aunque distinto nombre. Su identidad es el misterio.
Y en ese misterio se halla la puerta de toda maravilla".

La Astrología se establece mediante este principio al considerar que el individuo está unido a todo el Universo y por tanto es uno con él, está “fabricado” de su misma esencia. Esa esencia es la Mente Universal, la matriz de todo lo que ha existido, existe y existirá, aunque ella en sí misma permanece fuera del espacio y el tiempo.


II. Principio de Correspondencia (De la Analogía): “Como es arriba, así es abajo. Como es abajo, así es arriba". El Kybalion.

Nebulosa “El Ojo de Dios”
Este principio expresa la correspondencia de las leyes y fenómenos entre los diversos planos de existencia. El Universo manifestado lo hace en distintos planos u órdenes de causación que mantienen una relativa autonomía e independencia los unos con los otros, podríamos decir que son impermeables. Este fenómeno es conocido simbólicamente en el esoterismo como el "Velo de Isis" que oculta, entre si, las distintas realidades existenciales. Este principio usado con maestría permite "rasgar ese Velo", llevándonos de lo conocido a lo desconocido pudiendo así contemplar el verdadero rostro de la Diosa: la Naturaleza Virginal.                                                                                     

Es el principio sobre el que se sustenta el conocimiento analógico que extrae conclusiones de hechos y situaciones de distinto orden de causación pero relacionados entre sí al ser comparativamente semejantes (análogas). Esta forma de conocimiento es distinta, aunque complementaria, a la del modo lógico, consecutivo o causal, en el que dadas unas premisas se extraen unas consecuencias o conclusiones.

En Astrología este principio es esencial para el entendimiento e interpretación. Se entiende que el individuo está en sintonía con el Universo, por lo que al nacer lo hace según las energías del Sistema Solar, unidad de orden superior que le contiene y permite su manifestación como ser humano.  Si miramos hacia “arriba” en un momento determinado del Sistema Solar, veremos lo que hay “abajo” en el nacimiento de un individuo concreto en ese preciso momento en la Tierra.

III.  Principio de Vibración (De la Energía): "Nada descansa, todo se mueve, todo vibra". El Kybalion.

Este principio enuncia la verdad de que nada permanece en reposo, todo está en continuo movimiento y vibración: "Todo cambia, nada es. La realidad es el cambio" que dijera el filosofo Heráclito en su tiempo. El movimiento vibratorio de toda cosa determina su nivel de estado, su plano existencial, desde el más alto nivel del Espíritu Puro hasta el más bajo de la más grosera materia.

Extrapolando mentalmente lo que pudieran ser los limites superior e inferior de estos estados vibratorios podríamos decir que en el Espíritu Eterno, el TODO, la frecuencia vibratoria encuentra su límite superior, que podemos considerar infinito, de tal modo que pareciera estar en reposo, su velocidad sería instantánea, es decir “no existiría”, porque la velocidad es una relación entre el espacio y el tiempo, y por eso lo abarcaría todo. En el límite inferior se encontraría un tipo de estado material de frecuencia vibratoria bajísima, aunque nunca igual a cero, pero su ritmo sería tan lento que parecería estar también en reposo, aunque por razón opuesta a la del límite superior. Entre ambos extremos discurrirían todos los demás estados vibratorios agrupándose entre sí según su afinidad vibratoria (armónicos) y constituyendo los distintos planos de la existencia.

Ahondando un poco más en la idea de vibración podemos entenderla como un movimiento de la energía que determina y expresa una relación particular y única entre lo que llamamos Espacio y Tiempo. Dicho de otro modo, el estado vibratorio de las cosas es una "unidad de información" que define un estado particular y exclusivo en el tejido dimensional del Espacio-Tiempo y que por ello expresa o manifiesta la naturaleza y el grado de existencia de dicha cosa o fenómeno.

La Astrología entiende al ser humano como una unidad en continuo estado de movimiento. Todo en su ser se mueve: sus átomos, sus moléculas, sus células, sus órganos, su cuerpo etc., pero del mismo modo también su mente, su mundo emocional, su espíritu… ¡Es fácil experimentar este principio en uno mismo!


IV. Principio de Polaridad (De los Extremos Circulares): “Todo es dual; todo tiene polos; todo tiene su par de opuestos; semejante y desemejante son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se encuentran; todas las verdades no son sino medias verdades; todas las paradojas pueden ser reconciliadas". El Kybalion.

 En este principio se incorpora la verdad esencial de la realidad polar de todas las cosas. La naturaleza de las cosas comporta en si misma toda una gama de grados vibratorios entre los cuales puede discurrir, de tal modo que se pueden manifestar situaciones extremas que parecen opuestas entre sí. Así, por ejemplo, decimos que algo es frío o caliente porque comparamos dos situaciones relativamente alejadas, pero en realidad son distintas graduaciones de la misma energía térmica que posee dicha cosa. Lo mismo pondríamos decir sobre la luz y la oscuridad, el amor y el odio, el bien y el mal, etc.

Según este principio todo es relativo y depende del punto de partida desde donde situemos el grado de comparación, por tanto ninguna verdad es absoluta, todo son medias verdades y lo que para uno es frío puede ser caliente para otro o templado para el de más allá. Nuestras limitaciones y contingencias, como seres, como partes del TODO, nos impiden ver la realidad total, pues nuestra propia naturaleza nos sitúa en un punto determinado del TODO, somos un punto de vista del TODO y solamente en el TODO se puede unificar.

Por eso, este principio resulta sumamente valioso a la hora de conciliar los opuestos, descifrar las paradojas y situarnos en el humilde camino de la sabiduría que nos aleja de todo absolutismo (lo que hoy creemos como "verdad", mañana puede dejar de serlo). El principio de polaridad es de gran fecundidad para la mente pues la encauza en la vía del conocimiento alejándola de los falsos ídolos totalitarios que pretenden esclavizar las vidas y las conciencias de los hombres.

La cultura taoísta nos brinda  un buen ejemplo de la enorme fecundidad y productividad de este principio en su filosofía del Yin-Yang, sin necesitar para ello la "autoridad" de ninguna entidad sobrenatural. En el Tao Te King se ilustra ampliamente este principio. Pongamos como ejemplo uno de sus versículos:

Todo el mundo toma lo bello por lo bello,
y por eso conocen qué es lo feo.
Todo el mundo toma el bien por el bien,
y por eso conocen que es el mal.
Porque, el ser y el no-ser se engendran mutuamente.
Lo fácil y lo difícil se complementan.
Lo largo y lo corto se forman el uno del otro.
Lo alto y lo bajo se aproximan.
El sonido y el tono armonizan entre sí.
El antes y el después se suceden recíprocamente.
Por eso, el sabio adopta la actitud de no-obrar
y practica una enseñanza sin palabras.

La Astrología se apoya en este mismo principio para organizar los elementos, signos, planetas y casas en polaridades positivas y negativas, como ya veremos llegado el momento.


V. Principio de Ritmo (Del Cambio): "Todo fluye, fuera y dentro; todo tiene sus mareas; todas las cosas suben y bajan; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo; la medida de la oscilación hacia la derecha es la medida de oscilación hacia la izquierda; el ritmo compensa". El Kibalion.

El principio del ritmo es consecuencia inmediata de los anteriores principios de vibración y polaridad: todo se mueve (vibración) entre determinados extremos de su gama de frecuencias (polarización).

De estas premisas podemos extraer una de las más grandes enseñanzas del principio del ritmo, la llamada "ley del péndulo", que podríamos enunciar así: Toda en la naturaleza oscila dentro de su gama de frecuencias tendiendo al equilibrio, de forma tal que al situarse en un determinado grado de esa gama (un extremo) oscila hacia el grado opuesto (el otro extremo) para compensar al anterior y encontrar de este modo el equilibrio.

Según esta ley podemos comprender lo poco conveniente que es polarizarse extremadamente en una determinada posición, pues ciertamente oscilaremos a su posición contraria  para encontrar la compensación que nos restituya al equilibrio, pero cuanto mayor sea la polarización, mayor será el periodo temporal de la recuperación. Del mismo modo la ley de acción y reacción, semejante a la anterior, nos informa que a toda acción se le opone otra igual y de sentido contrario que llamamos reacción.

En concordancia con este principio podemos leer, en el Tao Te King, los siguientes versículos, que recuerdan al versículo de Lucas 14.11 sobre la humildad “El que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado”:

Lo humillado será engrandecido.
Lo inclinado será enderezado.
Lo vacío será lleno.
Lo envejecido será renovado.
El Tao es como un río que fluye en todas direcciones.
El Tao es vacío, imposible de colmar,
y por eso, inagotable en su acción.

En Astrología el ritmo de los ciclos astrológicos (revoluciones solares, tránsitos) es esencial para interpretar como evolucionan los acontecimientos, permitiendo un grado satisfactorio de predicción sobre las tendencias y posibilidades que pueda deparar el futuro.

                         
VI. Principio de Causa-Efecto (De la Causalidad): "Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley; casualidad no es sino un nombre para la ley no reconocida; hay muchos planos de causación, pero nada se escapa a la ley”. El Kibalión.

 En este principio se incorpora la verdad de que nada es fortuito, nada sucede por casualidad. La casualidad es solo una forma de hablar de algo que desconocemos, de lo que no tenemos suficiente conciencia para reconocer su origen. Todo hecho, fenómeno, circunstancia, o como queramos llamarlo, obedece a una causa que puede ser o no ser conocida, pero que indudablemente tiene un origen de causación. Igualmente, toda causa es origen de una serie de efectos y éstos a su vez origen de otros, encadenándose así sucesivamente.

Sin embargo hay distintos niveles o planos de causación, no es lo mismo el nivel físico que el psíquico, pongamos por ejemplo. Cada nivel o plano obedece a leyes que le son propias pero que no rigen sobre otros niveles; las leyes físicas regulan el mundo físico, las leyes psíquicas el mundo psíquico.  Ciertamente, los distintos planos o niveles interactúan entre sí, recíprocamente, pero también obedeciendo a leyes que jerarquizan los distintos planos de causación: los planos superiores, de mayor frecuencia vibratoria y más sutiles, ordenan y rigen sobre los planos inferiores, de menor frecuencia vibratoria y más densos. Aunque los distintos planos no son entre sí paralelos (sin conexión) las interacciones mutuas se alejan más cuanto mayores sean sus diferencias vibratorias.

No obstante la relativa diferenciación entre los planos de causación, el principio de causalidad sigue rigiendo entre ellos. Así, por ejemplo, efectos que observamos en el nivel físico pueden tener su origen o causa en un nivel psíquico u otro de orden jerárquico superior. Esta realidad explicaría sucesos o hechos que aparentemente no obedecen a causas conocidas; situaciones imprevistas, accidentes, casualidades, sucesos sincrónicos, etc., serían los efectos observados en un nivel cuyas causas se sitúan en otros planos distintos del observado.

Como conclusión podemos afirmar que la casualidad y el azar son solo palabras que responden a nuestra ignorancia pero que no existen como tales; nada en absoluto obedece al azar todo tiene su origen y su orden, el gran reto consiste en descubrir las causas. A este respecto podemos leer en el Tao Te King:

El hombre sigue la ley de la Tierra.
La Tierra sigue la ley del Cielo.
El Cielo sigue la ley del Tao.
El Tao sigue su propia ley.

Existen conexiones “sin causa” aparente entre sucesos, son las llamadas casualidades. Este fenómeno se conoce como sincronicidad y resulta de una conexión entre distintos planos. Por ejemplo: estoy pensando en alguien y al doblar la esquina me lo encuentro…

En Astrología los efectos observados en lo físico pueden tener su origen en otro nivel: emocional, mental e incluso espiritual, esto hay que tenerlo muy en cuenta a la hora de realizar interpretaciones astrológicas.


 VII. Principio de Género (De la Dualidad): "El género está en todo; todo tiene sus principios masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos". El Kybalion.

Según este principio se expresa la verdad de que en todo existen dos principios generadores, el masculino y el femenino. Nada puede crearse, generarse o existir sino es por la acción conjunta del principio masculino y del femenino. El principio del género es el principio creativo esencial por el cual se engendra y nace todo lo manifestado. Mediante su acción toda cosa entra en los planos de la manifestación; por su poder creativo se genera y regenera la vida; la fecundidad es su finalidad. La sexualidad es solo una pequeña faceta física de sus más profundos aspectos.

Todo ser alberga en sí los dos principios del genero, lo masculino y lo femenino, aunque en un determinado momento de su manifestación pueda prevalecer el uno sobre el otro y, por ello, expresar mayor o menor énfasis en una de las dos condiciones de su naturaleza, pero si expresa lo masculino no por ello carece de la condición femenina, ni al revés. Por tanto es anti-natura en el ser humano empeñarse en negar una de las dos condiciones del género si la que prevalece es la otra, pues ambas le pertenecen.

No debemos confundir este principio del genero con el de la polaridad: La polaridad hace referencia a la diferencia en grado entre dos posiciones extremas, en la naturaleza energética de un determinado fenómeno o cosa (calor-frío, día-noche, etc.); mientras que el género se refiere a la condición de esa naturaleza en sí misma (macho-hembra, hombre-mujer, etc.).

En el Tao Te King también se expresa el principio del género como sigue:

El Tao engendra el Uno,
el Uno engendra el dos,
el dos engendra el tres.
El tres engendra todos los seres.
Todos los seres llevan la sombra a sus espaldas
y la luz en los brazos.

El Tao engendra.
La virtud nutre.
La materia conforma.
La energía perfecciona.

Quien conoce su esencia masculina,
y se mantiene en el principio femenino,
es como el arroyo del mundo.
Mientras sea como el arroyo del mundo
la virtud eterna no le abandonará,
y retornará a la infancia.

En Astrología los 12 signos zodiacales se dividen en 6 masculinos y 6 femeninos, alternándose mutuamente según el principio del género, también los planetas se clasifican en masculinos y femeninos. Los masculinos expresan las energías proyectivas y extrovertidas, que van hacia fuera; mientras que los femeninos expresan las energías receptivas e introvertidas, que van hacia dentro.

El Principio de Transmutación (De la Transformación): "La posesión del conocimiento, a no ser que vaya acompañada por una manifestación y una expresión en la acción, es como el amontonamiento de metales preciosos: una cosa vana y tonta. El conocimiento, como la riqueza, está destinado al uso. La ley del uso es universal, y aquel que la viola sufre en razón de su conflicto con las fuerzas naturales. La mente (así como la materia y los elementos) puede ser trasmutada, de estado a estado; de grado a grado; de condición a condición; de polo a polo; de vibración a vibración. La verdadera transmutación hermética es un arte mental". El Kybalión.

De nada servirían los anteriores principios sino tuvieran la facultad de ser puestos en práctica y experimentados en su acción, por eso los siete principios anteriores tienen su colofón y engarce en este Principio de Transmutación Mental.

Por tanto, el arte de la trasmutación o transformación es un arte cuya esencia es mental: de la voluntad de la mente emana la idea, de la potencia de la idea se genera el deseo, desde la fuerza del deseo se promueve la acción y con el poder dinámico de la acción se construye la forma material que expresa la idea. Este proceso jerárquico es la vía de conducción que da origen a toda forma manifestada y a todo proceso de transformación; dirige la energía desde el plano mental (donde residen las ideas, los arquetipos, la información), al plano de las formas materiales, donde éstas son expresadas o manifestadas.

El principio de la trasmutación es la forma de enunciar como la fuerza generadora y transformadora que reside en la potencialidad del Todo-Uno se produce y manifiesta. La trasmutación es inherente al Universo, que visto de este modo, se presenta como el gran “atanor alquímico” donde se realiza constantemente el milagro de la transformación de todas las cosas. Pero esta transformación tiene un sentido y una finalidad, que no es otra que la perfección, la completitud, el retorno auto-consciente y libre al Seno que nos engendró. Este largo camino de trasmutación es el camino de la Evolución. En el universo todo evoluciona, nada se estanca por mucho que parezca, pues más tarde o más temprano tendrá que transformarse y evolucionar.

En el Tao Te King se expresa del siguiente modo:

"El retorno es el movimiento del Tao".
"Todos los seres le deben la existencia
y él a ninguno se la niega.
Cuando realiza su obra, no se la apropia.
.....
Todos los seres retornan a él sin que los reclame,
y por eso puede ser llamado grande.

La Astrología basada en los principios herméticos, que hemos viso, entiende el Todo como Uno y por ello Sincronizado, de tal modo que la llamada “casualidad” es solo ignorancia de la Causalidad en todos los planos. Así, estando en armonía con esa unidad mayor que nos contiene (el Sistema Solar), nuestro nacimiento y vida no es producto del azar sino de la trasmutación de energías de un orden mayor que nos sustenta. Mediante el conocimiento de estos principios, la Astrología puede comprender, analizar e iluminar esas zonas inconscientes, que presionan desde dentro, y que nuestros egos generalmente sofocan, contribuyendo así al desarrollo de nuestra conciencia y libertad.

El arte y la ciencia de la trasmutación reside en el poder inherente de la mente para dirigir y gobernar sobre todos los planos de causación. Así como la Mente Universal  genera y conforma todos los planos de manifestación, la mente humana puede actuar sobre su propio microcosmos, de modo semejante.

En el Kybalión podemos leer una serie de axiomas que expresan como servirnos de los principios herméticos para realizar la trasmutación de la mente y por ende reconducir la energía creativa en el sentido más favorable, más evolutivo, más  acorde con la Ley.

"Para cambiar vuestro humor o estado mental, cambiad vuestra vibración". El Kybalión.

Comentario: Nuestro estado mental viene dado por el enfoque o enfoques prioritarios de la atención hacia determinados asuntos, lo que determina una vibración específica en nuestra mente (ansiedad, angustia, preocupación, miedo, etc.). Si mediante la voluntad de la mente redirigimos la atención hacia asuntos más relajantes habremos modificado su estado vibratorio y la secuencia creativa que le acompaña.

"Para destruir una frecuencia indeseable de vibración mental, poned en operación el principio de la polaridad y concentraros sobre el polo opuesto a aquel que deseáis suprimir. Matad lo indeseable cambiando su polaridad”. El Kybalión.

  Comentario: Este axioma es semejante al anterior pero en un aspecto más extremo o polarizado. Ante estados mentales tensos procede concentrar la atención  en la cualidad opuesta que lo produce. Por ejemplo, ante situaciones de miedo extremo procede actuar con valor y entonces el miedo desaparece como por arte de magia. De hecho parecen existir mecanismos en la mente que realizan automáticamente este proceso (se dice que los héroes son los más miedosos), en realidad es consecuencia del principio polar: "Los extremos se encuentran".

"Nada escapa al principio de causa efecto, pero hay muchos planos de causación, y uno puede usar las leyes del superior para superar las leyes del inferior". El Kybalión.

Comentario: Las leyes de causación así como las de polarización determinan situaciones y hechos no siempre agradables ni beneficiosos, en tales casos no podemos escapar a la ley pero si superarla por otra de orden superior. Si nos dejamos arrastrar por determinadas emociones, impulsos o sentimientos, ciertamente sufriremos por los efectos y las reacciones que producen. No podemos negar lo que nos suceda porque, tal cosa, no solamente no eliminaría esas energías sino que las sumergiría en la inconsciencia haciéndolas más fuertes y poderosas, al obrar fuera del ámbito de nuestra consciencia. Pero si ante la emoción, el impulso o el sentimiento adverso nos elevamos por encima de sus circunstancias y los contemplamos con la perspectiva de lo relativo, en un orden mental superior al emocional, sus consecuencias y reacciones no tendrán sobre nosotros un efecto pernicioso.  A este respecto leemos:

  "Los sabios sirven en el superior, pero rigen en el inferior. Obedecen las leyes que vienen de por encima de ellos, pero en su propio plano, y en aquellos por debajo de ellos, rigen y dan ordenes. Y sin embargo al hacerlo así, forman parte del principio, en vez de oponerse a él. El hombre sabio se ajusta a la ley, y entendiendo sus movimientos la opera en vez de ser su esclavo ciego. Igual que el nadador adiestrado  se vuelve en este sentido y en aquél, yendo y viniendo como quiere, en vez de ser como el leño que es llevado aquí y allá -igual es el hombre sabio comparado con el hombre ordinario-, y sin embargo el nadador y el leño, el hombre sabio y el tonto, están sujetos a la ley. Aquel que entiende esto está bien sobre la ruta de la maestría". El Kybalion.

Si llegamos a comprender y experimentar en nuestro microcosmos personal estos principios, concluiremos, en la misma medida en que los incorporemos en nosotros mismos, que la verdadera trasmutación y evolución es un arte mental, porque Todo es Mente y el Universo es Mental.

LOS PRINCIPIOS HERMÉTICOS A LA LUZ DE LA CIENCIA ACTUAL

En el ámbito de las ciencias actuales, sobre todo en el de la Física, los siete principios enunciados anteriormente encuentran sus correspondencias en descubrimientos, experiencias y teorías, que referimos a continuación según cada uno de estos principios.

I. Principio Mental: "El Todo es Mente; el universo es mental". El Kybalion.

En la física de las partículas subatómicas se conoce el efecto de generación y aniquilación de estas partículas, en su frenética danza de interacciones, desde y hacia un campo virtual, llamado "vacío virtual" o "matriz universal", en el cual surgen y desaparecen dichas partículas, como si lo hicieran desde o hacia la nada. El mundo subatómico es una misteriosa danza de creación-aniquilación en el seno de "algo que parece nada". Según conclusiones establecidas en física cuántica por Niels Bohr y otros físicos, se verifican conexiones no-locales entre partículas, es decir, transmisiones instantáneas de información entre partículas; esto implica que ni la propia luz (valor máximo de velocidad), como vehículo de trasmisión, podría alcanzarlas.

Einstein no pudo aceptar esta conclusión y para demostrar su imposibilidad ideo un experimento, en 1935 junto a otros físicos, conocido como el experimento Einstein-Podolsky-Rosen (EPR), con el que pretendía demostrar que la información transmitida por una señal no podía viajar más deprisa que la luz. En su momento este experimento no pudo ser realizado pero años más tarde, en el 1964, el físico suizo J. S. Bell demostró matemáticamente, con su famoso teorema, conocido como teorema de Bell, que la transmisión de señales súper-lumínicas era cierta. Es decir, en contra de lo que Einstein creía, las señales de información pueden transmitirse instantáneamente; pero no ya solamente en un nivel subatómico sino también en el nivel macrocósmico de las cosas cotidianas.

En 1972 en el laboratorio de Lawrence Berkeley, California, John Clauser y Stuart Freemand realizaron prácticamente el experimento para confirmar o rechazar las predicciones de Teorema de Bell, encontrando que dichas predicciones eran correctas. Según este teorema y su confirmación experimental la transmisión de información entre partículas es instantánea, por tanto se puede concluir que todo el Universo está conectado, es unitario, no existen partes separadas, es una unidad indivisible, lo que ocurre aquí y ahora responde necesariamente a otro fenómeno, en una relación fuera de la dimensión espacio-tiempo.

Este tipo de conexión acausal en la dimensión espacio-temporal podría ser la base de fenómenos de sincronicidad, investigados y estudiados, en este sentido, por Jung y el físico Pauli, y que trascienden a las relaciones de causa-efecto. El Físico inglés David Bohm, profesor de la Universidad de Londres, ha elaborado una teoría de física cuántica, compatible con el Teorema de Bell, según la cual las partes aparentemente separadas del Universo están íntimamente conectadas a un nivel profundo y fundamental, el nivel del orden implicado. En su obra "La Totalidad y el Orden Implicado" se expone como todas las cosas, incluso el espacio, el tiempo y la materia, son formas explicadas o explicitadas de un orden implicado que, según sus propias palabras, es el orden de "aquello-que-es".

Las anteriores referencias se bastan por sí mismas para comprobar hasta qué punto la ciencia actual, de la mano de la física cuántica principalmente, se ha encontrado con el primer principio hermético del Todo-Uno Mental que subyace a toda manifestación.


II. Principio de Correspondencia: “Como es arriba, así es abajo. Como es abajo, así es arriba". El Kybalion.

Sobre este principio se asienta el concepto holográfico que puede enunciarse del siguiente modo: "La totalidad está en la parte y por la parte se puede alcanzar la totalidad".

Un holograma (del griego holo que significa todo y gamma que significa gráfico: representación  gráfica del todo), es un patrón de frecuencias luminosas originado por la convergencia de dos haces de luz láser sobre un objeto; uno de ellos que incide directamente sobre el objeto mientras que el otro lo hace mediante reflexión en un espejo. Esta mínima diferencia entre uno y otro haz de luz es la causa por la que se produce la interferencia que dará origen al holograma, el cual contiene la información total de la imagen en todas las zonas de su campo, pero que no es posible observar directamente. Se precisa disponer de un sistema de luz  láser que al incidir sobre el holograma restablezca la imagen tridimensional total, y esto, desde cualquier zona o región de dicho holograma. A menor amplitud de zona enfocada hay menor cantidad de información y por tanto, aunque la imagen se restablezca en su totalidad, su definición es necesariamente menor; a la inversa ocurre lo contrario.

Las lentes ópticas funcionan, en cierto modo, de manera semejante; el hecho de ver borroso, distorsionado o ver poco se debe a que el patrón de frecuencia luminosa de la imagen observada nos llega con interferencias; en líneas generales, las lentes permiten enfocar (definir) la imagen, al eliminar estas interferencias. Dicho sea de paso, el avance de las ciencias actuales y del conocimiento está estrechamente ligado al avance de los sistemas ópticos de observación (telescopio, microscopio, etc.).

La concepción holográfica de la realidad ha sido desarrollada teórica y experimentalmente por Karl Pribram, neurofisiólogo norteamericano de la universidad de Palo Alto en California. Según Pribram las estructuras neuronales del sistema nervioso permiten determinar de un modo holográfico las percepciones de la realidad. El sistema nervioso y sus órganos anejos de percepción (los sentidos) actúan funcionalmente como lentes, enfocando y determinado zonas del holograma total del Universo. Podríamos decir que la percepción de la realidad no lo es de la realidad en sí, sino solo un enfoque de su holograma.

David Bohm, antes mencionado, amigo personal de Karl Pribram y Krishnamurti, incorpora también en su teoría del orden implicado, el modelo holográfico de la realidad. Este modelo holográfico concuerda claramente con el segundo principio hermético: Como es abajo, así es arriba. Por la parte se llega a la totalidad.


III. Principio de Vibración: "Nada descansa, todo se mueve, todo vibra". El Kybalion.

Este principio está ampliamente observado y contemplado en las ciencias experimentales, valgan solamente algunos ejemplos para confirmar lo dicho:

La termodinámica se basa en este principio: la energía calorífica de los cuerpos es consecuencia directa del estado vibratorio de sus moléculas-átomos. El cero absoluto de temperatura nunca puede alcanzarse; toda cosa en el universo tiene algo de temperatura-vibración, por mínimo que pueda ser.

Los distintos niveles de frecuencia (vibración) electromagnética determinan la gama de estos fenómenos. Así, por ejemplo, los colores de la luz, del ultravioleta al infrarrojo, no es otra cosa que las distintas frecuencias vibratorias de la energía luminosa. Lo mismo podemos decir que ocurre entre las radiaciones gamma y las ondas hercianas (de radio), aquellas tienen una alta frecuencia vibratoria mientras que en estas últimas la frecuencia es muchisimo menor, pero ambas son energías electromagnéticas.


El mundo subatómico es un hervidero bullicioso de altísimas velocidades, próximas a la de la luz, donde se cruzan y entretejen las partículas en una danza interminable, como bien se pone de manifiesto en las cámaras de niebla que permiten visualizar estos fugaces fenómenos.



IV. Principio de Polaridad: “Todo es dual; todo tiene polos; todo tiene su par de opuestos; semejante y desemejante son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se encuentran; todas las verdades no son sino medias verdades; todas las paradojas pueden ser reconciliadas". El Kybalion.

Ya nos referíamos antes, al hablar de este principio, que: la naturaleza de las cosas comporta en si misma toda una gama de grados vibratorios entre los cuales puede discurrir. Por eso, en realidad, este principio deriva del anterior pues dos estados vibratorios de una misma naturaleza, lo suficientemente alejados entre sí manifiestan estados opuestos o polares. Las ciencias experimentales conocen y utilizan este principio en muchas de sus manifestaciones.

Así, decíamos: algo es frío o caliente porque comparamos dos situaciones relativamente alejadas, pero en realidad son distintas graduaciones de una misma energía térmica.

De igual modo, en la gama de frecuencias luminosas la luz de color rojo es la opuesta-complementaria de la luz de color azul, y el llamado color negro, radiación electromagnética por debajo de la luminosa, opuesto al blanco, que contiene todos las demás.

Los cambios de estado de los cuerpos (solido, líquido, gaseoso, plasmático),  manifiestan entre sí cualidades que los hacen parecer opuestos, sin embargo son solo estados de diferente vibración de una misma materia. Por ejemplo el estado sólido de los cuerpos hace que éstos sean percibidos como densos y generalmente opacos a la luz, mientras que los mismos cuerpos en estado gaseoso parecen haber perdido la densidad y resultan transparentes a la luz.


V. Principio de Ritmo: "Todo fluye, fuera y dentro; todo tiene sus mareas; todas las cosas suben y bajan; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo; la medida de la oscilación hacia la derecha es la medida de oscilación hacia la izquierda; el ritmo compensa". El Kibalion.

 La ley de conservación de la energía, que constituye el primer principio de la termodinámica, reza así: "La energía ni se crea ni se destruye solo cambia de una forma a otra".

Según dicha ley todo fenómeno en el universo es producto de una transformación de la energía. Esta transformación de las energías determina unos ritmos, es decir una sucesión de acontecimientos energéticos en un determinado lapso de tiempo. El conocimiento de los ritmos es tan vasto que nos obliga a ser muy escuetos y presentar solo algunos ejemplos.

En el ser humano los ritmos juegan un papel vital: el ritmo cardiaco; el respiratorio; el circulatorio; el de crecimiento; el menstrual; el reproductor; y los llamados ritmos circadianos, son una muestra de éstos.

En cuanto entidades sociales, los seres humanos determinan ciclos y ritmos que configuran y transforman la red social: ciclos migratorios; ritmos de crecimiento de población; surgimiento, apogeo y caída de civilizaciones y culturas, son algunos de los ritmos sociales más importantes.

En los ecosistemas terrestres: el ciclo del oxigeno; el del anhídrido carbónico; el de los elementos atmosféricos y de la biosfera en general, condicionan el grado de equilibrio de los ecosistemas, y por ello su creación, transformación y destrucción, bien sea de un modo natural o debido a la ignorancia y sobreexplotación del egoísmo humano.

En el sistema solar: el ciclo rotacional de la tierra (día-noche), el de traslación de la luna (mes lunar) en torno a la tierra, el de ésta en torno al sol (ritmo estacional), los ciclos planetarios en general, y los ciclos propios del sol, como el de las manchas solares, son ejemplos del acontecer rítmico de las energías.

En el Universo en general: la creación-destrucción de materia (agujeros negros, gas interestelar), los ciclos de evolución de las estrellas y galaxias, etc.

Aparte de estos ejemplos, y de otros muchos, conocidos y estudiados por las ciencias, es fundamental observar que el núcleo esencial del principio del ritmo reside en la llamada ley del péndulo o de oscilación.

El aspecto físico de esta ley es bien conocido por la ciencia y se establece mediante una simple relación matemática que permite determinar cuantitativamente las fluctuaciones rítmicas de los fenómenos energéticos, como las frecuencias electromagnéticas, la propia oscilación del péndulo (su ejemplo más paradigmático) y, en general, todos los fenómenos de naturaleza ondulatoria. Según esta relación matemática, la oscilación es un fenómeno cíclico cuyos parámetros toman valores entre las posiciones extremas que se repiten a ambos lados de un punto central de equilibrio. Ya mencionamos anteriormente, al comentar este principio, las implicaciones que esto conlleva en los distintos planos de manifestación.


VI. Principio de Causa-Efecto: "Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley; casualidad no es sino un nombre para la ley no reconocida; hay muchos planos de causación, pero nada se escapa a la ley”. El Kibalión.

El principio de causa-efecto, también llamado de causalidad, no solamente es conocido y utilizado por las ciencias, sino que de hecho es el principio básico sobre el que se asienta el conocimiento científico y experimental. El gran desarrollo de las ciencias no es más que el desarrollo aplicado de este principio. Sin embargo este desarrollo se ha producido, en nuestra cultura, fundamentalmente, de un modo unidireccional, en el sentido de que la causación se produce linealmente, en la dirección temporal, dentro del plano material solamente, como una flecha que arranca en un principio remoto y primero (pasado) y se dirige hacia un futuro desconocido, mediante el mero eslabonamiento de causa-efecto -> causa-efecto.  Este modo de ver es semejante al que produce las orejeras del burro, le encauza hacia adelante pero le impide ver el contorno.

El principio hermético de causalidad indica expresamente que existen muchos planos de causación, y en este aspecto las ciencias, hasta hace muy poco, han sido unas grandes ignorantes, no solo por ignorar esta verdad sino por haber elevado al trono de lo absoluto su restringido concepto de causalidad.

Como ya decíamos antes, al referirnos a este principio, aunque exista una relativa separación entre los distintos planos de causación, el principio de causalidad sigue rigiendo entre ellos. Así, por ejemplo, efectos que observamos en el nivel físico pueden tener su origen o causa en un nivel psíquico u otro de orden jerárquico superior. Esto explicaría sucesos o hechos que aparentemente no obedecen a causas conocidas; situaciones imprevistas, accidentes, casualidades, sucesos sincrónicos, etc., serían los efectos observados en un nivel, cuyas causas se sitúan en otros planos distintos del observado.

Actualmente se está investigando en este sentido, sobre todo en el terreno del psiquismo, los efectos traumáticos que afectan la conducta actual de quienes los sufren, pero que parecen no tener una causa real en la vida presente del paciente. Estos hechos apuntan en la dirección de que las causas tienen su origen en momentos y situaciones traumáticas anteriores a la vida actual del afectado, planteándose por tal motivo una "terapia de reencarnación”, púes la causa traumática de la conducta alterada actualmente podría haber tenido su origen en una vida anterior del paciente. La teoría apunta en esta dirección y la resolución de los conflictos psíquicos, tratados por esta terapia, parece confirmarlo.

Por otro lado, gracias a la profundidad analítica del gran psiquiatra suizo Karl Jung, al sentido restringido de causalidad, utilizado por la ciencia, se le han empezado a caer sus orejeras. Según Jung, en la naturaleza obran otros modos de acontecer distintos del causal, que denomina sincrónicos, pues sucesos, no relacionados causalmente, acontecen de un modo significativo en el tiempo, se sincronizan, como si se pusieran de acuerdo en un mismo momento. Los sucesos sincrónicos no pueden ser explicados directamente como causa-efecto pero su valor significativo, para quien lo experimenta, no deja dudas de su relación.

La sincronicidad plantea la conexión simultanea de dos o más hechos de un modo que parece no causal, en el sentido estandarizado por la ciencia, y por tal razón, abre la posibilidad de que estas relaciones puedan obedecer a conexiones causales que se dan entre diferentes planos de causación, o bien como suponía Jung y el físico Pauli, que colaboró con Jung en este tema, a la conexión total de la realidad última, que ya hemos comentado al hablar del primer principio mental.


VII. Principio de Género: "El género está en todo; todo tiene sus principios masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos". El Kibalion.

Sin duda, la ciencia actual conoce y utiliza muchos de los aspectos de este principio: Las partículas  positivas y negativas de los átomos,  la polaridad magnética y eléctrica, el principio de atracción y repulsión de estas cargas de energía y la dinámica electromagnética que ello conlleva. Ciertamente el motor y el generador eléctrico son las realizaciones más representativas, al conjugar en si todos estos conocimientos.

Sin embargo, la más honda penetración en el aspecto dual generativo de la realidad se debe a la iluminada mente de Einstein que fue el primero en demostrar la doble naturaleza de la luz: corpuscular y ondulatoria, o dicho de otro modo, forma material (aspecto corpuscular) y energía electromagnética (aspecto ondulatorio); y ello en función de cual fuera el modo en que se observaba, es decir, manifestaba una u otra naturaleza según fuera el sistema de observación del experimento realizado.

La doble naturaleza de la luz plantea el dilema de saber cuándo es corpúsculo y cuando onda. La respuesta a este dilema la dio Niels Bohr con su concepto de Complementariedad: el comportamiento ondulatorio y el corpuscular de la luz son aspectos mutuamente excluyentes o complementarios entre sí, el uno excluye al otro; que la luz se comporte como onda o como partícula depende del tipo de experimento que se haya elegido.

La naturaleza corpuscular de la luz (pura energía, pues el fotón carece de masa), perturbó profundamente los conocimientos de la física, pero que las partículas materiales, y aún toda la materia, tuvieran también un comportamiento ondulatorio, propio de la energía, terminó por conmover todas las creencias establecidas. Utilizando sencillas ecuaciones el físico francés Louis de Broglie determinó la longitud de onda que corresponde a la materia y dos años después, Clinton Davisson, un técnico de la Bell Telephone, comprobó experimentalmente esta teoría.

A la luz de lo que antecede, podemos afirmar que todo en el universo comporta una doble naturaleza: corpuscular-material y ondulatoria-energética.

También debemos al genio de Einstein la famosa relación matemática que establece la equivalencia entre energía y materia mediante la sencilla formula: E=M x C 2. De esta ecuación podemos extraer las dos siguientes conclusiones:

- La Materia se puede transformar en energía (como amargamente hemos comprobado cada vez que se explota una bomba atómica). La materia es, pues, un paquete altamente condensado de energía.

- La Energía se puede transformar en materia. Fenómeno que se realiza constantemente en el universo en el seno de las estrellas y galaxias.


El Principio de Trasmutación: “La mente (así como la materia y los elementos) puede ser trasmutada, de estado a estado; de grado a grado; de condición a condición; de polo a polo; de vibración a vibración. La verdadera transmutación hermética es un arte mental”. El Kybalión.

Ya decíamos, al hablar de este principio, que en él se condensan y resumen los siete principios herméticos, aunque tiene su expresión propia en todo el acontecer cósmico de cambio y transformación. Las ciencias han contemplado desde muchos puntos de vista este principio, pero quizás su más genuina expresión está en la teoría de la evolución.

Fue Darwin quien primeramente expresó formalmente esta teoría, basándose en sus estudios y  observaciones realizados durante su famosa expedición en el Beagle. Mediante esta teoría, Darwin construye la idea básica de que la Naturaleza obra sobre las especies vivas en el sentido de seleccionar las más adaptadas a su medio, utilizando para ello mecanismos selectivos que permiten la supervivencia de los más aptos sobre los peor adaptados y, por tanto, la trasmisión de sus características genéticas a las futuras generaciones. De este modo las especies se van transformando, dando lugar a variaciones, y con el tiempo generar otras nuevas, que habrán conquistado una mejor adaptación al medio natural en el que viven. Actualmente la teoría de la evolución ha modificado y mejorado en muchos de sus aspectos, pero básicamente su idea nuclear, antes expresada, permanece correcta.

El antropólogo y jesuita francés Teilhard de Chardin, confirmó con su descubrimiento de los restos Chu ku tien (China), que la especie humana procedía evolutivamente de especies antropomorfas anteriores en el tiempo. Este hallazgo y sus implicaciones evolutivas, en aquel momento, unidas a su formación religiosa cristiana le hicieron concebir una “visón cosmogónica” sobre la evolución, en la que la ortogénesis de fondo, que podríamos traducir como evolución hacia la perfección de las formas por el impulso del espíritu, dirige la evolución de todo el universo hacia un estado de perfección. En tal sentido el punto Omega, que él identifica como el estado Crístico, sería la meta final de la evolución.

Fuera aparte del contexto religioso de este enfoque de la evolución, y de la controversia en torno al concepto de ortogénesis, discutido y apoyado por distintos sectores, la idea básica de la ortogénesis parece presidir el proceso evolutivo. Así, los organismos vivientes aumentan su complejidad y orden en el tiempo, con una tendencia a  converger hacia estructuras neuro-encefálicas cada vez más desarrolladas, que permiten a los individuos y a la especie utilizar la información del entorno, de un modo más optimo, para una mejor adaptación, supervivencia y autonomía frente al medio.

También dentro del ámbito de la biología se están iniciando enfoques, hipótesis y teorías que concuerdan básicamente con los principios herméticos y, en concreto, con el que ahora comentamos. Así, la hipótesis de los campos mórficos postulada por el biólogo y bioquímico inglés Rupert Sheldrake propone un "campo mórfico" de memoria colectiva que moldearía a todos los individuos de una especie. Según sus propias palabras: "Cada especie animal, vegetal o mineral posee una memoria colectiva a la que contribuyen todos los miembros de la especie y a la cual conforman. Si un animal aprende un nuevo truco en un determinado lugar, les será más fácil aprender a otros animales, de esa misma especie, en otro lugar distinto, el mismo truco. Cuantos más animales aprendan el truco, tanto más fácil y rápido les resultará a los otros aprenderlo". Como podemos ver esta hipótesis postula la existencia de un principio mental subyacente a las especies que transmite las capacidades aprendidas por sus individuos al resto de sus congéneres y a las futuras generaciones, asegurando, de este modo, el incremento evolutivo de la especie.

El premio Nobel Ilya Prigogine puede ser considerado como fundador de la Sinergética, una nueva ciencia que estudia el comportamiento de las estructuras disipativas. La Sinergética estudia el nivel de sinergia de un sistema, es decir, el grado de autorregulación y coordinación energético-informativo entre el sistema en sí, los elementos que lo constituyen y el entorno en el que se encuentra. Según la Sinergética, todo sistema dinámicamente organizado tiende hacía una evolución de sus estructuras en función de una presión energética del medio en el que se desarrolla. Si la presión es lo suficientemente fuerte crea una inestabilidad y desorden en el sistema, que le puede llevar a un punto crítico en el que todos los elementos participan de este desorden. Sin embargo algunos elementos del sistema se reorganizan "espontáneamente" ajustándose a la nueva situación y se convierten, por ello, en "núcleos ordenadores" que atraen a otros elementos hacia el nuevo orden dinámico. Al cabo de cierto tiempo, la nueva organización, acaba imponiéndose sobre la anterior y el sistema cambia de fase. Se ha pasado a otro orden de grado superior, se ha dado un "salto evolutivo" hacia un nuevo sistema más complejo.

La breve explicación anterior, sobre las estructuras disipativas, es adecuada para ver cómo actúan la fuerzas de transformación de la Naturaleza.  El ejemplo más sencillo lo podemos observar en el proceso de ebullición del agua, pero también en nuestra sociedad, que actualmente se encuentra en la fase de desorden, aunque con la confianza puesta en los "nuevos núcleos reorganizadores" que puedan atraer hacia sí los suficientes elementos del sistema que permitan crear la “masa crítica” capaz de dar el salto evolutivo hacía un nuevo orden mayor.

BIBLIOGRAFIA DE ESTE CAPÍTULO

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- El presente CAPÍTULO 1º: ARIES, EL CARNERO.  Las Bases para Crecer. (Bases históricas, filosóficas y astronómicas de la Astrología. Conceptos básicos).



- Cerebro y conciencia. J. Martín Ramírez, K. H. Pribram. Ediciones Díaz de Santos S.A. 1995. Una aproximación al funcionamiento cerebral para conocer el comportamiento general de nosotros mismos. La segunda parte trata de analizar las raíces neurobiológicas de las muy variadas experiencias conscientes existentes.



- Corpus Hermeticum. Hermes Trismegisto. Este conjunto de libros refleja los textos atribuidos a Hermes Trimegistro, el padre de la filosofía hermética. La fuente de estos textos son manuscritos del final de la edad media y de los siglos XIV y XV. Se cree que son copias de otros que han sido perdidos en el transcurso de la historia del hombre. Los textos traducidos provienen de su versión en griego a excepción del Asclepio cuyo manuscrito está en latín. Se cree qué la versión griega es una traducción del original egipcio.



- De los Fenómenos de Sincronicidad y las Simetrías Fundamentales. Tulio Marulanda Mejía. En formato pdf.



- El Tao de la Física. Fritjof Capra. Editorial Sirio, Malaga, 1996. Una relación entre la física moderna y el misticismo antiguo a través de la exploración de los paralelismos entre la física moderna y el misticismo oriental. Este libro supuso el punto de partida de estos estudios sobre la concepción e interpretación de la naturaleza del universo.




- Entre el Tiempo y la Eternidad. Ilya Prigogine - Isabelle Stengers. Alianza Editorial, 1994.



- La danza de los Maestros de Wu Li. Gary Zukav (1999). GAIA Ediciones, Madrid. La nueva física, sin matemáticas ni tecnicismos para los amantes de la Ciencia, de la Filosofía y de la Sabiduría Oriental.



- La Totalidad y el Orden Implicado. David Bohm. Editorial Kairos. 1988. La obra fundamental del nuevo paradigma científico, donde el eminente físico David Bohm propone nada menos que un nuevo modelo de la realidad, a través de una interpretación original de la física cuántica, el modelo holográfico de K. Pribam y la filosofía de la conciencia de Krishnamurti.



- SINCRONICIDAD, Un puente entre mente y materia. F. David Peat. Editorial Kairos. Explorando la naturaleza de la energía, del tiempo, el azar, la causalidad y la coincidencia, el autor profundiza en las obras de Jung, Pauli, Prigogine, Bohm, Wheeler y otros. Lo que emerge es la evidencia de un orden oculto, de un universo creativo que se expresa a sí mismo en nuestras vidas individuales.



- La teoría de la Armonía de las Esferas. Rubén García Martín. Formato pdf. Universidad de Salamanca Departamento de Didáctica de la Expresión Musical. La teoría de la armonía de las esferas del libro quinto de Harmonices Mundi  de Johannes Kepler.



- Tao Te King: Libro del Curso y de La Virtud. Lao Tsé. Editorial Siruela, Madrid 1998. El Tao Te Ching (Libro sobre Tao y Te) fue escrito hace aproximadamente 2500 años por el gran adepto espiritual  chino Lao Tsé. Es uno de los libros sagrados de oriente, la base del Taoismo, por tanto uno de los textos fundamentales de filosofía antigua y metodología para el desarrollo espiritual, clave para encontrar una vida plena, en unión con el todo.




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