jueves, 16 de febrero de 2012

0º Introducción a la Astrología

C U R S O   D E   A S T R O L O G Í A
Como aproximación a una Teoría del Conocimiento


INDICE DEL CURSO

0 - INTRODUCCIÓN:
El Conocimiento y las Ciencias del Conocimiento.



LA PRIMAVERA: LA FORMACIÓN DE LO INDIVIDUAL Y RACIONAL

1 - ARIES, EL CARNERO - LOS PRINCIPIOS, PARA COMENZAR:
Los principios herméticos y filosóficos de la Astrología.

2 - TAURO, EL TORO - LAS BASES, PARA CRECER:
Bases históricas, filosóficas y astronómicas de la Astrología. Conceptos básicos.

3 - GÉMINIS, LOS GEMELOS - LA COMUNICACIÓN, PARA RELACIONAR:
Lenguaje, símbolos y arquetipos de Signos, Planetas, Aspectos y Casas.



EL VERANO: LA CREACIÓN DE LA PERSONALIDAD DENTRO DEL GRUPO HUMANO

4 - CÁNCER, EL CANGREJO - LA MADURACIÓN, PARA ASENTAR:
Los asuntos vitales y su expresión en las Casas.


5 - LEO, EL LEÓN - LA CREATIVIDAD, PARA EXPRESAR:
La expresión dinámica y energética de los Planetas y sus Aspectos.


6 - VIRGO, LA VIRGEN - LA SELECCIÓN, PARA DEPURAR Y ASIMILAR:
El análisis y la interpretación astrológica. Astrología y salud
           

EL OTOÑO: EL DESARROLLO DE LO MORAL DENTRO DEL ÁMBITO SOCIAL

7 - LIBRA, LA BALANZA - LA ASOCIACIÓN, PARA EQUILIBRAR:
El estudio comparativo de los temas natales. Las Sinastrías.

8 - ESCORPIO, EL ESCORPIÓN - EL ENJUICIAMIENTO, PARA TRANSFORMAR:
Lo oculto y misterioso y el karma lo trascendente en la Astrología.

9 - SAGITARIO, EL CENTAURO - LA PROYECCIÓN, PARA PREVEER:
El futuro y la predicción astrológica. Revoluciones y tránsitos



EL INVIERNO: EL DESARROLLO DE LO SOCIAL HACIA LA TRASCENDENCIA

10 -CAPRICORNIO, LA CABRA - LA CONSTRUCCIÓN, PARA PERMANECER:
La Astrología en la sociedad. Astrología profesional, social y mundial.

11 - ACUARIO, EL AGUADOR - LA INNOVACIÓN, PARA RENOVAR:
Métodos innovadores, originales y no convencionales en astrología.

12 - PISCIS, LOS PECES - LA FINALIDAD, PARA SERVIR:
La Astrología como servicio a los demás. El arte y la intuición en astrología.
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0 - INTRODUCCIÓN

EL CONOCIMIENTO Y LAS CIENCIAS DEL CONOCIMIENTO

El conocimiento es la facultad que tiene la mente para poder alcanzar, mejor dicho aproximarse, a la verdad. Las ciencias del conocimiento (todas aquellas que llamamos ciencia en general) son disciplinas y métodos con los que la mente puede desarrollar su capacidad para conocer. En todo caso, lo importante es el desarrollo del conocimiento, el cómo alcanzarlo es solo una cuestión de modo, de estrategia, para alcanzar el objetivo: la Verdad.

Actualmente atravesamos unos momentos en los que la evolución de las tecnologías, como consecuencia de los conocimientos adquiridos por las ciencias experimentales, está alcanzando unos niveles nunca imaginados. Ello da como resultado un sentimiento de euforia en el poder casi ilimitado de la tecnología y las ciencias experimentales y por tanto en la idea de que tal forma de conocimiento es, prácticamente, la única cierta y posible. Sin entrar en criticas más profundas de este modelo cultural, podemos afirmar que tal forma de conocimiento no es la única posible y sobre todo es, por si sola, limitada y parcial.

Según el modelo científico, el conocimiento se ha de alcanzar por medio del llamado método científico, que consiste en: observar la realidad; elaborar una hipótesis que explique lo observado, a ser posible en un lenguaje muy depurado o mejor aún matemático; confirmar o rechazar experimentalmente esta hipótesis y, si la hipótesis se confirma, elevarla al rango de teoría; a partir de este punto se desarrolla dicha teoría y se extraen sus consecuencias tecnológicas e industriales. El método es muy bueno por su rigor y exactitud en la aproximación objetiva de las formas de la realidad, sobre todo enormemente productivo en sus consecuencias tecnológicas y como tal debe ser tenido en cuenta, pero situándolo relativamente como un modo más de conocimiento, sin elevarlo a la categoría de dios omnipotente que nos obliga a sacralizarlo como único-verdadero, bajo pena de caer en excomunión.

Hemos de obrar con mayor visión en el terreno del conocimiento, posiblemente desde una perspectiva semejante a la que señala el físico David Bohm: "La naturaleza es más como un artista que como un ingeniero... Por lo tanto, requiere una actitud básicamente artística para comprenderla", o como también dijera Goethe: "El arte es la manifestación de las secretas leyes de la Naturaleza, sin el cual nunca podrían revelarse".

Antiguamente la idea de ciencia, dentro de nuestra cultura occidental, era mucho más amplia. Se  consideraba ciencia a toda disciplina o arte mental encaminado a desvelar la verdad oculta tras las apariencias de las formas. En tal sentido la Filosofía y las llamadas Ciencias Ocultas o Herméticas (de Hermes), como la Astrología y la Alquimia, reveladoras de las verdades ocultas, eran consideradas las máximas expresiones del poder de la mente sobre la ignorancia.

Por otro lado, la Filosofía tiene su fundamento en la razón y, con su solo poder, se esfuerza e intenta alcanzar las verdades últimas de la realidad, y ha conquistado, sin duda, altas cimas en esta dirección. El conocimiento llamado hermético tiene su base en el poder que posee la mente evolucionada de llegar a la verdad por la vía directa de la intuición y de estados contemplativos o alterados de conciencia; esta forma de conocer directamente las esencias de la realidad,  no es común a todo el mundo, por el contrario es solo privativa de grupos reducidos de seres, mentalmente más evolucionados que la gran mayoría, cuyas mentes han desarrollado facultades que en las demás aún permanecen dormidas. Por eso, su misión, entre otras, es la de alcanzar dichas verdades y transmitirlas, dentro de la trama cultural de su época, al resto de sus congéneres, para así empujar evolutivamente al grupo humano.

Esta forma de conocimiento, viene envuelta, casi siempre, entre las brumas del misterio (también del miedo y la superstición) y suele aparecer en el transcurso de la historia como un conjunto de verdades reveladas por seres supra-humanos, divinos o cuasi-divinos. La razón de esto reside, como ya hemos mencionado, en el carácter extraordinario (poco común) de este tipo de conocimiento y en la ignorancia y poco desarrollo mental del resto de la humanidad. Por eso se las ha dado el calificativo de ocultas o herméticas, puesto que en su momento lo fueron y se transmitían solamente a reducidos grupos de iniciados.

El sentido de la palabra hermético ha adquirido, en el uso del lenguaje, la idea de algo prácticamente impenetrable (herméticamente cerrado). Aunque así pudo ser en su momento, hoy en día, el conjunto de verdades herméticas transmitidas por las diversas culturas, ha de ser contemplado con una visión más amplia y apoyándose en los conocimientos adquiridos por otros modos de conocimiento, como pueden ser los científicos y filosóficos. No obstante, los conocimientos herméticos encerrarán aspectos que, seguramente, se nos seguirán escapando, pues hacen referencia a verdades simples y esenciales que se verifican y extienden a toda la realidad en su conjunto y unidad, así como en los múltiples planos de su manifestación.

De estas ciencias originales surgieron las ciencias actuales; pero éstas, en su orgullo desmedido, reniegan de sus orígenes y las excluyen como engendros producidos por la ignorancia y la superstición. Sin detenernos en más pormenores a este respecto, solo diremos que esta actitud impide beneficiarse y profundizar en modos de conocimiento que permitirían al ser humano integrar su mente y su existencia en estados más armónicos que los que actualmente sufrimos y alcanzar verdades que de otro modo permanecerán en las sombras proyectadas por la peor y más excluyente de todas las ignorancias: la de aquellos que creen estar en posesión de la verdad absoluta, sean estos quienes sean.


UNA PROPUESTA INTEGRADORA

Escoger lo mejor de cada momento histórico y de cada cultura no puede ser malo sino todo lo contrario, beneficioso e integrador. El desarrollo actual de la información y las comunicaciones nos brinda una oportunidad única para poder desarrollar y alcanzar, con estos medios, una visión global de la realidad humana por medio de la síntesis de los conocimientos y de las culturas. De hecho hay ya muchas mentes en todo el mundo encaminadas en esta dirección, apostando por una visión integradora que unifique los distintos logros del conocimiento en las diversas culturas del planeta.

En esta idea intentaremos acercarnos a un sistema de conocimiento, la Astrología, que se puede considerar como integrador y global, puesto que, partiendo de orígenes remotos y basándose en principios herméticos, no está en contradicción sino en complemento con las ciencias actuales; más bien son éstas las que están en contra de la Astrología;  no por las ciencias en sí, ni por quienes poseen un verdadero espíritu científico, sino por "ciertas autoridades" que pretenden representarlas.

El uso de las ciencias experimentales puede hacer que la Astrología sea cada vez más explícita y  objetiva y ésta, por su parte, puede informarnos sobre contenidos del conocimiento que aún están por alcanzarse en el seno de las ciencias experimentales.

Así mismo, el conocimiento de la Astrología nos facilita una aproximación a otros sistemas culturales, aparentemente alejados del nuestro, como la cultura china, la hindú e incluso la azteca, que poseen elaborados sistemas de conocimiento semejante al astrológico.

Será labor nuestra la de encontrar, depurar y explicitar las ideas arropadas tras los viejos ropajes del lenguaje y los símbolos, que obedecen a momentos culturales, pero que no pueden ni deben taparnos la frescura siempre fecunda del conocimiento de la verdad y, sin renegar de nuestro origen y cultura occidental, encontrar en ella las fuentes de inspiración confrontándolas y enriqueciéndolas con los distintos modos de ver de otras culturas. En este sentido participamos plenamente en las ideas que Karl Jung expresa en la introducción al libro "El secreto de la flor de oro":

 "Quien quisiera, empero, disminuir los méritos de la ciencia occidental, aserraría la rama sobre la que  se asienta el espíritu europeo. La ciencia no es, en verdad, un instrumento perfecto, sino un instrumento inestimable y superior, que solo produce el mal cuando pretende ser un fin en sí mismo. La ciencia debe servir, y yerra cuando usurpa un trono. Debe, incluso, servir a las demás ciencias, pues cada una tiene necesidad, precisamente a causa de su insuficiencia, del apoyo de las otras. La ciencia es la herramienta del espíritu occidental, y puede abrirse con ella más puertas que con las manos desnudas...

El error común del hombre de occidente, consiste en que, como el estudiante en Fausto, mal aconsejado por el diablo, vuelve con desprecio la espalda a la ciencia y percibiendo superficialmente el éxtasis del Este, emprende prácticas al pie de la letra e imita deplorablemente. Así abandona su único suelo seguro, el espíritu occidental, y se pierde entre un vapor de palabras y conceptos...

Un antiguo adepto dijo: "Pero si el hombre erróneo usa el medio correcto, el método correcto actúa erróneamente." Este proverbio de la sabiduría china, por desgracia tan solo demasiado cierto, está en abrupto contraste con nuestra creencia del método "correcto", independientemente del hombre que lo emplea. En verdad, todo depende, en esas cosas, del hombre y poco o nada del método... Si esto no es así, el método no es más que una afectación, algo artificialmente aprendido como un agregado, sin raíces ni savia, sirviendo al objetivo ilegal del auto-encumbramiento, un medio de ilusionarse a sí mismo y escapar a la ley quizás implacable del propio ser."

El propósito, pues, que pretendemos en este curso de Astrología es el de exponer los elementos básicos de la tradición astrológica de nuestra cultura y lo que la ciencia nos puede decir al respecto sobre este modo de conocimiento y comparar, si procede, con otros modelos culturales semejantes, siempre en función de enfocar al ser humano, o cualquier otro fenómeno natural, como un orden total dentro de otro orden, también total pero superior, que lo abarca, contiene y explica.

¿COMO ENTIENDO LA ASTROLOGÍA?

Me he propuesto hablar sobre la Astrología como una opción más, aunque no una opción cualquiera, para entender esta realidad nuestra de cada día, aún cuando conozco los riesgos de las simplonas frivolidades que identifican la Astrología con el horóscopo periodístico, pero nada más lejos de mi propósito.

Entiendo la Astrología como el arte y la ciencia de los astros en el plano superior de la “Totalidad Unificada”, como madre de la Astronomía y madre ya muy vieja, olvidada en su fecundidad, ultrajada y despreciada por algunos científicos y escépticos, abochornada por verborreas genéricas de supuestos astrólogos/as que siempre encajan a quienquiera que las oiga, encumbrada a una especie más de religión por fanáticos visionarios, o anatematizada por la “divina autoridad” de las religiones oficiales en curso, quizás todos ellos movidos por un temor inconsciente, o no tan inconsciente, a que el hombre alcance un verdadero conocimiento de sí mismo que le pudiera llevar a ser libre.

En verdad pocos la comprenden en su autentica dimensión exotérica y esotérica, desde fuera y desde dentro, en sus formas y en su fondo... Es preciso expandir la mente y amplificar la intuición, en definitiva ser más abiertos y creativos…

Pero mejor oigamos lo que dijeron sobre la Astrología dos de los pocos sabios que en este mundo han sido:


Cuando el científico Halley, descubridor del cometa que lleva su nombre, le reprochó a Newton su creencia en la validez de la Astrología, él respondió lacónicamente: “Es evidente que Ud. no estudió Astrología, yo sí”.

¡Evidentemente quien no estudia “algo” necesariamente lo desconoce, y sus palabras al respecto son vanas y pretenciosas!

Sir Isaac Newton

“La Astrología representa  la suma de  todos los  conocimientos psicológicos  de  la  antigüedad. Como  los  buenos  vinos  tenemos las  cualidades  del  año  y  la  estación  en  la  que hemos  venido  a  este  mundo.  La  Astrología no debe justificar nada más”.

La Tierra, fecundada por el Sol en su revolución anual, “da a luz” distintos estados estacionales de fecundidad con cualidades y características diferentes entre sí. Esencialmente en eso se basa y de eso trata la Astrología.
                                                                                                                                                       Carl Jung


¿QUÉ ES PARA MI LA ASTROLOGÍA?

La Astrología es el arte y la ciencia que sitúa y unifica al Hombre con el Cosmos. Al hombre como un microcosmos dentro de ese orden cósmico total y unificador, que todo lo contiene en sí mismo, como hijo que es de la Tierra que habita y le nutre y del Sistema Solar que le da vida.

El Orden Total vincula al hombre con el Cielo y la Tierra y por ello es reflejo de ese mismo orden que lo contiene. La Astrología no pretende otra cosa que desvelar esa relación establecida. Para ello mira donde está situado el hombre dentro de la Tierra y cuál es su conexión con el estado celeste, según el principio hermético de la analogía: “como es arriba así mismo es abajo y como es abajo así mismo es arriba”.

Todo lo demás (cálculos, cartas, interpretaciones, etc.) es el lenguaje que utiliza la Astrología para desvelar y revelar ese vínculo esencial del hombre con el Cielo y la Tierra.

Veamos que dice la tradición taoísta China a este respecto: “Cuando Shang Ti, el Señor (Dios-Creador de los chinos), lo decretó, llamó a la existencia al cielo, a la tierra, y al hombre, al que situó entre el cielo y la tierra. Él puso separadamente en orden a los hombres y a las cosas, todos expandidos por los cielos.”  Así, el hombre situado entre el Cielo y la Tierra, responde a uno y a otra. En ese sentido es un microcosmos, un modelo reducido del universo o macrocosmos. Está hecho a imagen del Cielo-Yang y de la Tierra-Yin.

Para el taoísmo los conceptos del hombre y del universo derivan del pensamiento interior e intuitivo. La cosmología del Tao es una ciencia nacida de la meditación. En esta cosmología, no hay un universo sino múltiples universos que tienen puntos de intersección con el nuestro, pero que no son perceptibles. Por lo tanto no es posible detectarlos mediante la simple observación. De la nada inicial del Tao emergen todas las manifestaciones materiales gracias a un principio soberano que existe en sí mismo: el Tai Chi que es a la vez el principio de oposición y de complementariedad en la alternancia. Estas dos polaridades son el Yin y el Yang. El Tai Chi como principio permite la materialización de los fenómenos tangibles.

Nuestra civilización occidental no es ajena a estos planteamientos religioso-filosóficos, todo lo contrario. En la cuenca del Mediterráneo la cultura egipcia y posteriormente la griega, su heredera, representan la matriz de nuestra cultura. Nosotros, sus hijos y herederos, hemos mamado de sus fuentes.

Así, la cuadratura del círculo fue en sus comienzos un problema matemático-geométrico y filosófico, que mantuvo pendientes a grandes mentes de nuestra cultura, pues implicaba básicamente la relación entre el cuadrado y el círculo, entre la Tierra y el Cielo.

El cuadrado símbolo y representación de lo material y terrestre y el circulo del orden celeste. Esta relación trascendente entre materia (tierra-cuadrado) y espíritu (cielo-circulo) viene representada matemáticamente por el número trascendente Pi (π) ≈ 3,1415926…. que es un número inconmensurable. En el orden práctico esto significa que dicha relación nunca puede alcanzarse, al ser dos órdenes diferentes (cuadrado-tierra, circulo-cielo), pero siempre nos podemos aproximar tanto cuanto queramos y podamos.

Fue Leonardo da Vinchi quien expresó artísticamente que esta relación, entre cuadrado y circulo, entre tierra y cielo, se concreta en el hombre según su maravilloso dibujo del “Hombre de Vitruvio”. Es el hombre el que se sitúa entre el círculo y el cuadrado como canon y medida de todas las cosas.


Pero lo que no se ve en el dibujo de Leonardo es que el pentágono es la figura geométrica regular que mayor aproximación alcanza en el valor del número π, y que el pentágono encaja y engloba exactamente al hombre en esta relación trascendente, como podemos ver en el gráfico adjunto. Quizás por eso el pentágono y la estrella de cinco puntas en él inscrita sea el símbolo por excelencia del Hombre en nuestra cultura occidental, el “Adam Kadmon” de los textos cabalísticos, en definitiva el Hombre Primordial como síntesis de la Humanidad.


Nota: Para quien desee adentrarse más en profundidad sobre las relaciones matemáticas entre el cuadrado y el circulo, sus implicaciones filosóficas y como enfretó este problema Leonardo da Vinci, podeis visitar mis páginas dedicadas al estudio de este tema:

“La Astrología es por tanto el estudio del hombre como síntesis y relación entre el Cielo y la Tierra. Una forma de conocer la realidad desde el hombre y para el hombre. Un intento de aproximación a una Teoría del Conocimiento. Esto es lo que iremos explorando y desgranando en esta Incursión a la Astrología”.
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BIBLIOGRAFIA DE ESTE CAPÍTULO

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El presente CAPÍTULO. Introducción a la Astrología:

UNA INCURSIÓN EN LA ASTROLOGÍA. Como aproximación a una Teoría del Conocimiento



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